Museo de Cultura Tecnológica de Córdoba

Luego de visitar el Museo de Cultura Tecnológica de Córdoba, queda claro que la calidad del mismo en varios aspectos es lo suficientemente buena y óptima como para que sea conocido por un mayor número de personas. Inclusive tanto la colección como la distribución del museo, a pesar de su pequeño tamaño, supera en excelencia a muchas de las instituciones de su categoría que están funcionando en la ciudad de Córdoba y que dependen de la Provincia, la Municipalidad o de la Universidad Nacional.

Pero la principal falla por la cual muy poca gente conoce este museo radica principalmente en su poca difusión. Está claro que el Ingeniero Aquiles Gay, creador y director del museo, no cuenta con apoyo de ningún tipo para promocionar y mantener su creación, y que eso contribuye a que sea casi imposible realizar una campaña de promoción de su pequeña obra de arte, que le llevó tantos años en construir y organizar. De cualquier manera, nada impide pensar y diseñar una estrategia comunicacional que sirva para acercar al público a tan hermoso museo.

La gran riqueza que posee esta institución radica principalmente en dos aspectos: la sabiduría de su creador – que no hay que desaprovechar – y la inherente curiosidad humana. En el primer caso, sería de gran importancia – siempre y cuando algún ente gubernamental o privado se haga cargo en un futuro cercano – que el Ingeniero Gay vuelque todos sus conocimientos sobre la historia de la tecnología a través de la instrucción de personal que se debería encargar de guiar a los visitantes, algo que por ahora el museo no posee, y motivo por el cual hay que arreglar de antemano las visitas para ser guiados por el propio Ingeniero. Por otro lado, sería ideal que en cada sector del museo se colocaran pantallas interactivas que presenten mayor información sobre el contenido de cada sección, además de videos cortos explicativos a cargos del mismo Aquiles Gay, siendo esta otra manera de inmortalizar su sapiencia. Además, parte de ese material interactivo podría servir para que los niños aprendan jugando cómo evolucionaron muchas de las cosas que se usan en sus casas, especialmente mientras sus padres y abuelos pasan el tiempo señalando artefactos y diciendo “¡¿te acordás?!”, mientras repiten largas anécdotas de sus pasados.

En el aspecto de la curiosidad humana, ¿quién no tuvo conversaciones con abuelos y padres – o con los propios hijos – acerca de cómo eran las cosas en las diferentes épocas en las que vivió cada uno? La cara de sorpresa de los niños cuando se les cuenta que los teléfonos había que “discarlos”, que las copias “ilegales” de música se hacían en “cassette”, que los primeros video juegos consistían en dos palitos pegándole a una pelotita imaginando que éramos Vilas y Clerc (¡¿quién?!). ¿Quién de nosotros no se asombró al saber que nuestras abuelas llenaban sus planchas con carbón y que tenían la fuerza suficiente para levantar su peso de toneladas (exagerando un poco), que el trigo se desgranaba a golpes, y que el único medio de comunicación era la radio y que a pesar de eso la vida no era aburrida?

Todo esto, y las millones de anécdotas que se pueden recrear de cada artefacto que existe en el museo, son una mina de oro a la hora de atraer al público de todas las edades. Una cosa es contarlo o, actualmente, verlo en una foto en internet, pero otra es conocer ese adminículo que nadie creía que existía – poniendo en duda la claridad mental de la abuela – en vivo y en directo, aprovechando no solamente el material interactivo del museo, sino también generando las explicaciones y descripciones de los mismos visitantes de diferentes generaciones.

Esta actividad también podría ser complementada con personal que en ocasiones especiales – noche de los museos, feriados largos, etc. – se disfracen y actúen como personajes de diferentes épocas, explicando al público cómo se manejaban los diferentes artefactos, cuáles eran sus funciones, y cómo surgió la necesidad para crearlos e ir mejorándolos – o solo cambiándolos – con el tiempo.

Aprovechando que gran parte de la colección se encuentra en un depósito por problemas de espacio, podrían hacerse periódicamente – una vez al mes, cada tres meses, una o dos veces al año – pequeñas exposiciones especiales con alguna temática en particular: utensilios domésticos, comunicaciones, higiene, confección de vestimentas, etc. -, dándoles nombre atractivos conocidos por todos (sobre todo los mayores), como: “Del tiempo de ñaupa”, “Cocinando con Doña Petrona”, “Corte y confección”, etc. Este tipo de actividades, deberían ser anunciadas con grandes y coloridos carteles en el exterior del museo, sobre todo teniendo en cuenta el gran tránsito que circula diariamente frente a sus puertas. Lo mismo se debería hacer actualmente para señalar la existencia del museo, ya que el cartel existente apenas se ve y puede leerse.

Todas estas actividades complementarían de gran forma el ya rico contenido del museo, y atraería mucho público, que tiende por lo general a verse atraído por las cosas del pasado, pero sobre todo si las han visto, usado o escuchado hablar de ellas de boca de sus antepasados. Pero claro, es necesario que alguien se haga cargo y aporte una buena inversión. Y sobre todo que continúe manteniendo el museo a lo largo del tiempo, algo de lo que desgraciadamente adolecen gran parte de las instituciones de este tipo en nuestro país. Sería una gran pena perder al Museo de Cultura Tecnológica de Córdoba, y esperemos que cuando su creador no esté con nosotros, alguien continúe su valiosa obra.

Información: el museo queda en Bv. Las Heras 480, esquina Jujuy. El teléfono es (0351) 422-5223, y los horarios son miércoles y jueves de 9 a 13 y viernes a domingos de 16 a 20 (conviene llamar antes para confirmar).

Copyright © 2012 – 2017 Alberto Díaz Añel

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6 pensamientos en “Museo de Cultura Tecnológica de Córdoba

    • Hola Daniel. Tengo entendido que el museo permaneció cerrado desde el fallecimiento de su creador, Aquiles Gay, en 2014. Me comentaron que quería hacerse cargo el gobierno de Córdoba, pero en realidad no se que pasó. Supongo que debés haber llamado al teléfono que figura en mi artículo y no te han contestado. Si averiguo algo te aviso.
      Saludos cordiales,

      Alberto

      • Agradezco que hayas respondido mi pregunta…

        En esta semana de vacaciones tenemos intenciones de visitarlo… Te agradecería nuevamente si me podés facilitar info sobre su funcionamiento…

        Saludos cordiales

      • Hola Daniel:
        La única información que tengo es la que figura en la red (Dirección: Las Heras 480, Ducasse, X5000FMR Córdoba
        Teléfono: 0351 422-5223). Sé que su creador falleció en 2014, y desde ahí no supe más nada, solamente que hubo una especie de tira y afloje entre los herederos y el gobierno (no sé si provincial o municipal) para definir si el museo iba a seguir funcionando y quién se haría cargo del mismo.
        Espero que tengas suerte llamando a ese teléfono y es mi deseo que todavía funcione, ya que es un museo muy interesante.
        Saludos,

        Alberto

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