Todo es según el color del cristal con que se mira

¿Yuyo o planta milagrosa?

Todo es según el color del cristal con que se mira

Ya nadie niega en la Argentina que estamos “sojizados”. Y no solamente porque la nueva estrella agrícola invade hasta las banquinas de las rutas, sino porque no deja de hablarse de la soja en ninguna parte.

Tampoco puede negarse que, como muchas cosas en este planeta, este cultivo tiene sus ventajas y sus desventajas. Por un lado, es una excelente fuente de proteínas (para los habitantes chinos y las vacas europeas, porque aquí no le sabemos sacar provecho) y es una fuente de ingresos abundante, tanto para los productores como para el gobierno. Por otra parte, es innegable que particularmente por la segunda razón esgrimida arriba, el dinero, la soja avanza como un tsunami imparable sobre todo terreno que lo permita: llanuras, laderas, sierras, bosques (previa eliminación de los molestos árboles), bordes de caminos, y si pudieran, macetas en los balcones. Seguramente ya hay alguien trabajando para crear una soja resistente al frío, así que no se extrañen si al Aconcagua en lugar de blanco lo ven verde en unos años.

Pero a pesar de todo esto, la soja no es la gran culpable de la resistencia a su avance, sino que su compañero de fórmula (química, no política), el herbicida llamado glifosato, es el verdadero malo de la película. Cada año, desde la imposición del modelo sojero argentino, surgen nuevas pruebas contundentes del daño que causa este agroquímico al suelo, al agua y a la vida sobre la que cae en forma de una fina llovizna. Malformaciones, abortos espontáneos, esterilidad, se han multiplicado por tres o cuatro en los últimos diez años en los pobladores de las regiones donde el glifosato es más abundante que el agua (1,2).

Y sin embargo, algunos medios de comunicación insisten en apoyar este modelo, que si bien es beneficioso económicamente para el país, parece haberse vuelto fuera de control. Como ejemplos valen una nota de Clarín (3) y otra de La Nación (4), en donde se hace hincapié en el compromiso de Monsanto (la compañía creadora del combo soja transgénica/glifosato) para la conservación de los recursos naturales y la mejora de la calidad de vida de los productores, algo que a las claras realmente no le importa (Clarín, 21/6/2008), y en donde se destaca el respaldo científico del CONICET al uso del glifosato como herbicida (La Nación, 3/9/2009), omitiendo que en el informe presentado por esta institución se sugiere hacer estudios sobre el efecto del glifosato en la salud humana, debido a la falta de datos al respecto. Es más, cuando los primeros estudios aparecieron, de la mano del científico de CONICET Andrés Carrasco, estos mismos medios se encargaron de difamarlo sin piedad.

Ahora bien, ¿existe un conflicto de interés en las notas producidas por estos medios de comunicación sobre el tema? ¿Acaso ignoran el daño que la “sojización” produce al medio ambiente y a los seres vivos, solo viendo el lado positivo de este modelo? Solamente con observar dos ejemplos podemos sacar nuestras propias conclusiones: da la casualidad que el director del suplemento Clarín Rural, Héctor Huergo, no solo es pariente lejano de la directora del mismo diario, lo cual podría no influir en nada, sino que cuando dirigió el INTA en 1994, permitió que toda la información que esa institución poseía sobre años y años de estudios genéticos pudiera ser transferida a empresas como Monsanto, es más, se cree que la idea de la actual soja transgénica salió de esos archivos (5). El segundo ejemplo de conflicto de interés proviene de la estrecha relación que hace muchísimos años une al diario La Nación con la Sociedad Rural Argentina, pero si escarbamos lo suficiente podríamos encontrar docenas de motivos por los cuales estos medios  insisten con la defensa de lo indefendible.

Pero todo esto no tiene por qué sorprendernos, ya que cuando entran en juego el dinero y el poder, las palabras del poeta español Ramón de Campoamor adquieren un matiz muy contemporáneo:

“Y es que en el mundo traidor

nada hay verdad ni mentira:

todo es según el color

del cristal con que se mira”.

 (Extracto de “Las Dos Linternas”, de la obra “Doloras” de 1846)

Referencias

1)     http://investigaciontiempoargentino.blogspot.com/2011/03/el-drama-de-la-leonesa-violencia-y.html

2)     https://bahiadenoticiasalter.wordpress.com/2013/04/23/entrevistas-propias-realizadas-sobre-agroquimicos-trangenicos-y-glifosato/

3)     http://edant.clarin.com/suplementos/rural/2008/06/21/r-01698546.htm

4)     http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1170133

5)     http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/122647-39235-2009-04-05.html

Copyright © 2012 – 2017 Alberto Díaz Añel

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