Producción de energía en Córdoba

La Provincia de Córdoba es una de las mayores generadoras de energía de nuestro país. Esto se debe en gran parte a la riqueza hídrica de sus suelos, lo que permitió la construcción de grandes represas generadoras de energía, y probablemente a su ya famosa fama académica – de allí el mote de “La Docta” que recibe su ciudad capital – que de alguna forma puede haber contribuido – aunque esto no es nada más que una especulación – a la instalación de una de las únicas dos centrales nucleares generadoras de electricidad del país, ya que para su construcción, funcionamiento y mantenimiento se requiere de importantes conocimientos científicos.

Existen muchas formas de generar energía eléctrica en el mundo, y las preponderantes hasta el momento son las que utilizan como fuente de energía recursos no renovables. Por un lado tenemos la energía hidroeléctrica, que utiliza la fuerza del agua – lograda gracias al desnivel que producen los diques en los ríos – para hacer girar las turbinas que generarán la energía. Si bien el agua se renueva constantemente – el famoso “ciclo del agua” que se da entre el suelo y la atmósfera – si la seguimos utilizando como lo hacemos actualmente pronto será un bien irreemplazable, quizás no tanto para producir electricidad, pero si para beberla. Algunos de los problemas que ha causado este tipo de plantas se centraron más que nada en el área ecológica, ya que la construcción de las presas va acompañada con la inundación de grandes áreas – formando así lagos de amplias extensiones, que muchas veces se convierten en atracciones turísticas – y la esporádica reducción de los caudales de aquellos ríos que son “frenados” por semejantes estructuras.

En el caso de nuestra provincia podemos encontrar diez represas generadoras de energía – más de la cuarta parte de las que existen en todo el país -, a saber (se indica su producción de electricidad en MegaWatts o MW):

Río Grande                             750 MW

Los Molinos I y II                  56,5 MW

Reolín                                     33 MW

San Roque                                24 MW

Cassaffousth                            16,2 MW

La Viña                                    16 MW

Fitz Simon                               10,5 MW

Piedras Moras                         6,3 MW

La Calera                                   4,4 MW

Cruz del Eje                              1,2 MW

Las represas hidroeléctricas son por ahora las mayores generadoras de electricidad de Córdoba, con un total de 918,1 MW. Pero pronto van a ser sobrepasadas por aquellas que utilizan combustibles fósiles, y que se conocen como centrales térmicas. Para mover las turbinas que al girar generan la energía que va a distribuirse por todo el país, estas centrales también utilizan agua, pero en forma de vapor, el cual ejerce presión – sí, como en las ollas – para mover esas turbinas. Ahora bien, para producir vapor hay que hervir el agua, y para ello obviamente se necesita calor. Esto se logra a través del quemado o calentamiento de combustibles fósiles, como el carbón, el gas natural y los derivados del petróleo (generalmente fueloil), este último el combustible más utilizado en nuestro país para este tipo de tareas. En el caso de las centrales térmicas, no solamente necesitan recursos no renovables, sino que suelen ser muy contaminantes del aire, a excepción de las más modernas que funcionan con gas natural, que contaminan menos que aquellas que utilizan los otros dos tipos de combustibles.

En la Provincia de Córdoba existen en funcionamiento ocho centrales térmicas que aportan casi la misma energía que las hidroeléctricas (822 MW), e inclusive podrían llegar a superarla una vez que entre en funcionamiento efectivo la nueva sección de la central de Pilar, que aportaría 500 MW extras al sistema. Las actualmente en funcionamiento son:

Río IV                           250 MW (triplicó su capacidad en 2011)

Pilar                              215 MW

Fco. Bazán (Sudoeste) 140 MW

Gral. Levalle                  62 MW

Villa María                    48 MW

San Francisco                 39 MW

Maranzana                     35 MW

Dean Funes                    33 MW

Por último, otra forma de crear vapor a partir de agua es calentándola a través de una reacción nuclear conocida como “fisión”. Para ello se utilizan átomos “pesados”, como el uranio, que al ir rompiéndose espontáneamente dan lugar a la generación de calor, el cual se utiliza para producir el vapor de agua que va a mover a las turbinas generadoras. En este caso también el material utilizado es no renovable – ya sea uranio o plutonio – y gracias a las amplias medidas de seguridad por ahora no posee una gran amenaza de contaminación al medio ambiente, ya que el mineral utilizado está confinado en barras metálicas que a su vez son aisladas por grandes estructuras de hormigón, el edificio de contención y el sistema de generación de energía están protegidos por altas medidas de seguridad y son antisísmicos, y los residuos obtenidos – altamente radioactivos – son aislados bajo tierra en contenedores invulnerables que no dejan filtrar las radiaciones o el material descartado. De cualquier manera, y a pesar de ser considerada la fuente de energía más limpia del planeta dentro de las fuentes no alternativas, existe cierta reticencia por parte de la población ante el público conocimiento de grandes desastres nucleares como los de Chernobyl en la ex Unión Soviética (1986) debido a errores humanos, y Fukushima en Japón (2011), causado por un terremoto seguido por un tsunami. Sin dudas, el hecho que nuestro país sea considerado una potencia mundial a nivel de la utilización de la energía nuclear con fines pacíficos en base a su gran experiencia en el tema – hace poco la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) cumplió sesenta años -, hace que este tipo de centrales no causen tanto rechazo como en otros países que sufrieron más de cerca desastres del tipo de los anteriormente mencionados.

Como se indicó al principio, Córdoba cuenta con una de las únicas dos centrales nucleares en funcionamiento de la Argentina, mientras que en septiembre de este año está planeado que comience a funcionar la tercera, Atucha II, en la Provincia de Buenos Aires. La central cordobesa, conocida como Embalse, genera por si sola 648 MW, es decir el setenta por ciento de las diez hidroeléctricas y casi el ochenta por ciento de las ocho térmicas, lo cual habla de la importancia y eficiencia que estas centrales poseen en comparación con los otros dos tipos utilizados.

Con todos estos datos, se puede afirmar que la Provincia de Córdoba aporta el diez por ciento de la energía que utiliza nuestro país y que se distribuye gracias al Sistema Interconectado Nacional (SIN), que distribuye casi el noventa por ciento de la energía eléctrica producida en el país, abasteciendo de electricidad a la mayor parte del mismo. Con este sistema se solucionó uno de los grandes problemas que existen en países tan extensos como el nuestro, donde las mayores fuentes de producción de la energía (Patagonia, Mendoza, Comahue, Córdoba) se encuentran a grandes distancias de las áreas que más la consumen, que son aquellas que poseen mayor densidad de población y de industrias (como la franja que va desde la ciudad de Santa Fe hasta el Gran La Plata, incluyendo obviamente a la Capital Federal y el Conurbano Bonaerense).

De cualquier manera la Provincia de Córdoba, y el país en general, tienen una deuda pendiente. Justamente una de los procesos más contaminantes y que más utiliza recursos no renovables, el de las centrales térmicas, aportan más de la mitad de la energía eléctrica de la Argentina (cincuenta y seis por ciento), le sigue la hidroeléctrica (cuarenta por ciento) – y desgraciadamente no podemos crear más ríos de los que hay – y por último, la más eficiente y no contaminante (por ahora), la nuclear, solo produce el cuatro por ciento, por lo menos hasta que Atucha II comience a funcionar, en donde alcanzará un seis por ciento del total (no mucho más que digamos).

Basados en estos datos habría que tener en cuenta muchos factores: los combustibles fósiles tienen sus horas contadas, la demanda de energía crece a ritmos acelerados y, entre otras cosas, los foros internacionales – y nuestros cuerpos – exigen cada vez más la disminución  del grado de contaminación del agua y del aire. Por lo tanto va a llegar un momento en que las centrales térmicas van a resultar obsoletas, y es ahí en donde nuestro país debe a partir de ahora, sin esperar ni un minuto más, comenzar a emplear la generación de energía eléctrica a través de recursos renovables, antes que sea tarde y nos quedemos todos a oscuras.

Ya en los últimos años han comenzado a aparecer parques de molinos de viento generadores de energía, sobre todo en las zonas ventosas de la Patagonia, y existen planes para instalar alguno de ellos en Córdoba. Son buenas noticias, pero esperemos que no se tarde tanto en su implementación como en la finalización de la autopista Córdoba-Rosario. La energía solar todavía es muy cara y poco eficiente, pero sería una buena solución para aplicar en edificios públicos, escuelas y hogares particulares. La Universidad Nacional de Córdoba posee personal científico altamente calificado para mejorar y abaratar este tipo de tecnología y ponerla a disposición de gran parte de la población. Por último habría que aprovechar nuestra condición de país agricultor para comenzar a fabricar biocombustibles – de manera de comenzar a reemplazar a aquellos que actualmente se utilizan para producir vapor en las centrales térmicas – a partir de cultivos que no sean para consumo humano. Y también habrá que pensar seriamente en la construcción de más centrales nucleares. En ese sentido, la CNEA está desarrollando pequeñas centrales nucleares denominadas CAREM (Central Argentina de Elementos Modulares), con potencias que van desde los 25 a los 200 MW, pudiendo con uno solo de ellos darle energía a una ciudad de medianas dimensiones. Si bien el uranio no es renovable, existen actualmente tecnologías que permiten reciclar algunos de sus sub-productos para que puedan ser reutilizados con la misma finalidad que posee el material original.

Mucho se ha hecho, y mucho hay que hacer. El actual sistema de generación de energía eléctrica de la Argentina está bien desarrollado y es capaz de satisfacer la demanda de electricidad de nuestro país, a excepción de períodos de alto consumo – algo que sin duda debe ser solucionado – como en los calurosos veranos que nos han agobiado durante los últimos años. De cualquier manera, hay que ir pensando cómo se van a reemplazar o modificar sobre todo a las centrales térmicas una vez que los combustibles fósiles se terminen o se deba restringir su uso por problemas ambientales.

Sin duda nos espera un gran desafío, y seguramente la Provincia de Córdoba, con su riqueza natural y su aporte intelectual, va a ser protagonista principal del cambio que se avecina.

Fuentes en internet:

http://www.petrotecnia.com.ar/petro_08/SIN_SP.pdf

http://www.cacme.org.ar/documentos/275.pdf

http://www.epec.com.ar/docs/educativo/institucional/renovablesagua.pdf

http://www.ageera.com.ar/Section.aspx?Id=104

Copyright © 2012 – 2017 Alberto Díaz Añel

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4 pensamientos en “Producción de energía en Córdoba

  1. Quisiera saber si existen (en córdoba capital) horarios donde la energía sea más económica. Si no se entiende mi consulta… quisiera saber si es lo mismo utilizar el lavarropas por la mañana o por la noche y así con los otros electrodomésticos.
    Gracias!

  2. como se llama la planta de producción de energía eléctrica que se encuentra mas cerca de la ciudad de Brinkmann???????

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