Basura urbana

          Basados en datos del último censo de la República Argentina (año 2010) y en estadísticas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Red de Diarios en Periodismo Social – de la que forman parte catorce de los diarios más importantes del interior del país – decidió medir algunos de los indicadores sobre la calidad de vida en la Argentina, en particular en las diez ciudades que son habitadas por el 92 por ciento de la población, casi treinta y siete millones de personas (1).

Si tomamos uno de los parámetros, la cantidad de residuos que genera un habitante por día, en tres de las ciudades analizadas, vamos a ver que existen diferencias bastante marcadas. El promedio en el país es de 1,14 kilogramos de residuos sólidos urbanos (RSU) por habitante por día (kg/h/d). La ciudad de Córdoba se encuentra muy cerca de ese promedio, presentando un valor de 1,28 kg/h/d de RSU. En dos extremos bastante alejados podemos encontrar a la ciudad de Buenos Aires, cuyo valor llega a 2 kg/h/d de RSU, y a San Fernando del Valle de Catamarca, con exactamente la mitad del valor que ostenta la capital de nuestra Nación.

Ahora bien, ¿a qué se deben semejantes diferencias? Queda claro que la población de cada ciudad aparentemente no afecta estos valores, ya que la cantidad de habitantes de Buenos Aires supera en veinte veces a la de Catamarca. Lo mismo con la densidad poblacional, que a veces puede ejercer un “efecto contagio”, sobre todo en las costumbres a la hora de generar residuos, debido a que las diferencias en ese punto son también bastante marcadas entre las tres ciudades – 14.000 habitantes por kilómetro cuadrado en la capital, 2.300 en Córdoba y apenas 354 en Catamarca -.

Tampoco la forma en que se tratan los residuos en las diferentes ciudades aportaría actualmente demasiado a la cantidad que desecha cada habitante, ya que en ninguna de las tres urbes existen sistemas eficientes de reciclado, que de ser implementados reducirían en gran parte la cantidad de RSU que deben ser descartados, lo cual la mayoría de las veces se lleva a cabo por enterramiento –favoreciendo la contaminación del suelo y el agua – y en contadas ocasiones por combustión –contribuyendo al enrarecimiento del aire-.

Si bien existen planes para reciclar la basura, en ninguna de estas tres ciudades se está llevando a cabo de manera eficiente. Buenos Aires anunció un plan “basura cero” en 2010 (2), pero no se está implementando, Córdoba posee recolección diferencial desde 2011 (3), pero la mayoría de los vecinos posee poca o nula información de los pasos a seguir, sumado al hecho de que no existen datos de su avance (4), e inclusive Catamarca inició los pasos en 2010 para convertir la basura en energía (5), pero todo quedó en los papeles.

Entonces, ¿dónde está la diferencia en la cantidad de basura que la gente genera diariamente en estas ciudades? Una pista nos la estaría dando el reporte que preparó la Economist Intelligence Unit para Latinoamérica en 2010 (6). En este informe, llamado “Índice de ciudades verdes de América Latina”, se ubica a Buenos Aires por debajo del promedio en la categoría manejo de desechos, teniendo una de las tasas más elevadas de generación de residuos por habitante de Latinoamérica, un treinta por ciento por encima del promedio. El reporte concluye que “La gran cantidad de desechos de Buenos Aires se atribuye a la cultura consumista y el alto estándar de vida que disfrutan los habitantes de la ciudad”.

Quizás sea esa una de las principales causas que llevan a que existan valores tan disímiles en la generación de residuos por parte de los habitantes de las diferentes ciudades de nuestro país. Está claro que la calidad de vida de la población promedio de la Capital Federal, en particular todo lo relacionado al consumo – y sobre todo en los últimos años – es mayor al de la ciudad de Córdoba y muy superior al de la capital de la Provincia de Catamarca. De cualquier manera esto no resulta una sorpresa, ya que estos parámetros suelen ir de la mano cuando se analiza la calidad de vida de la población, ya que ante un mayor consumo – gracias a un estándar de vida superior – es de esperarse que la producción de RSU crezca a un ritmo paralelo al mismo.

¿Es posible una solución? Teniendo en cuenta nuestra forma de vida y de pensamiento, será muy difícil encontrar una respuesta que permita sobre todo bajar los valores que sobrepasan al promedio. Sin ninguna duda hay que aplicar políticas fuertes de reciclado, educar e informar a la población acerca de la ventaja de las mismas, permitiendo así disminuir los RSU que deban ser eliminados. También se podrían buscar maneras de aprovechar aquello que no se recicla, en particular el material orgánico, para obtener compuestos que puedan ser utilizados con otros fines diferentes a los del simple enterramiento o quema, como por ejemplo la producción de biogás o de compost para fertilizar los suelos.

Es una tarea difícil pero no imposible. Se puede comenzar a aplicar, pero hay que hacerlo ya mismo antes que sea tarde y no sepamos donde poner la basura. Y la Tierra no tiene una alfombra para esconderla debajo de ella.

Citas (links a websites y archivos PDF):

1)     http://www.periodismosocial.org.ar/notacompleta.cfm?id=4325 (sitio actualmente en desarrollo).

2)     http://www.buenosaires.gov.ar/areas/med_ambiente/basura_cero/

3)     http://www.cordoba.gov.ar/cordobaciudad/principal2/default.asp?ir=18_2_4

4)     http://www.nuestracordoba.org.ar/documentos/Indicadores_Nuestra-Cba_2011.pdf. Página 7.

Copyright © 2012 – 2017 Alberto Díaz Añel

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