La naturaleza también tiene su GPS

               Expertos en neurobiología de la Escuela de Medicina de la Universidad de Massachusetts (UMass), Estados Unidos, descubrieron un novedoso sistema de navegación que utilizan las mariposas monarca para realizar su viaje anual de casi 5000 kilómetros entre Canadá y México.

Estas mariposas de vivos colores anaranjado y negro ya son un clásico entre los meses de septiembre y noviembre en el centro-oeste del continente norteamericano, sin faltar un solo año a este espectáculo maravilloso que brinda la naturaleza. Esta investigación toma importancia y actualidad ya que esta migración está ocurriendo en este mismo momento, en lo que sería el otoño del hemisferio norte.

Para aquellos estudiosos de los sistemas de navegación de diferentes especies animales no quedaba ninguna duda que, especialmente en el caso de las mariposas, el control lo asumía el cerebro. Pero el estudio de los científicos norteamericanos de la UMass abrió nuevas perspectivas en este campo de la neurobiología.

Todos los organismos complejos, desde los insectos hasta nosotros, nos guiamos en nuestra vida a través de ritmos gobernados por diferentes estímulos ambientales, como aquellos que hacen que durmamos de noche y nos movamos de día. Bien, esos ritmos, llamados circadianos porque se repiten en ciclos diarios de veinticuatro horas, son generalmente regulados por la luz solar, y las mariposas no son una excepción.

Pero en el caso de estos insectos, no solo es importante cuando sale y se pone el sol, sino también por donde lo hace. Esa localización este-oeste parece ser esencial a la hora de dirigir el rumbo de las migraciones, que en el caso de la mariposa monarca es norte-sur, por lo tanto debe mantener el sol a su izquierda por la mañana y a su derecha al atardecer.

¿Y dónde está localizado ese “orientador”? Ya adelantamos más arriba que no estaría en el cerebro como se creía, sino que se localizaría en las antenas. Esto hace más curiosa a la analogía del título, ya que no existe un GPS, o sistema de posicionamiento global en español, si no hay una antena receptora. Claro que, en el caso de los instrumentos que impiden que nos extraviemos con nuestro auto, la antena recibe señales provenientes de satélites en el espacio, algo que las mariposas desgraciadamente no pueden captar. ¿Y cuál sería la señal que reciben sus antenas a la hora de guiarlas? Justamente, es la posición de la luz del sol.

Para investigar esto, los científicos pintaron con esmaltes transparentes u oscuros las antenas de las mariposas y las lanzaron a volar en un “simulador de vuelo”, una cámara en donde podían medir la dirección que tomaban las mariposas durante los experimentos. Aquellas mariposas que podían recibir normalmente la luz al tener pintadas sus antenas con barniz transparente, pudieron volar en la dirección esperada, es decir hacia el sur, mientras que las otras que tenían “cegadas” sus antenas con esmalte negro estaban totalmente desorientadas y volaban en direcciones al azar.

Aparentemente existiría en las antenas de las mariposas una proteína que es sensible a la luz ultravioleta que emite el sol, de manera que ante la presencia de esta fuente de energía, y dependiendo de la dirección en la que esté incidiendo, los niveles de esta proteína se modificarían y enviarían una señal al sistema nervioso de la mariposa indicándole la dirección a seguir.

Estos datos, que a primera vista parecen poco útiles para aquellos que solo gustan de observar el espectáculo migratorio anual, abren campos inéditos en la aplicación de nuevas tecnologías a la hora de diseñar métodos de posicionamiento naturales. Si bien estamos muy lejos de crear tecnología basada en proteínas sensibles a la luz, no sería descabellado imaginar que en un futuro no muy lejano sean estos sistemas los elegidos para guiarnos dentro y fuera de nuestro planeta.

Mientras tanto, estos conocimientos también sirven para aportar un poco más de conciencia colectiva en cuanto al cuidado que debemos tener con nuestra naturaleza, ya que la mano del hombre ha modificado el comportamiento migratorio de varias especies, entre ellas la mariposa monarca, produciendo numerosos desastres naturales, que por más pequeños que parezcan ahora podrían llegar a convertirse en algo mucho más grave en el futuro.

Mientras tanto, disfrutemos de los espectáculos que nos da la naturaleza, tratemos de cuidarla, y aprendamos cada día un poco más de las lecciones que nos brinda, para así poder acercarnos un poco más a ella. Por lo menos para no perdernos en nuestro camino.

Dato curioso…

Mariposas monarca, espíritus visitantes

               Estas bellas criaturas que habitan el continente norteamericano, han sido el objeto de variados estudios desde hace décadas. Un gran misterio envolvió durante muchos años a la gran masa negro-anaranjada que atraviesa el centro-oeste de los Estados Unidos sin que nada la detenga, viajando hasta ciento veinte kilómetros por día para llegar a un punto específico de México, en el estado de Michoacán, para hibernar.

Pero obviamente algo tan espectacular no podía estar exento de su historia casi mitológica. Como se describe en la nota principal, estas mariposas se movilizan en el otoño del hemisferio norte, desde el inicio de septiembre hasta principios de noviembre, arribando a su destino final alrededor de una fecha muy querida para los mexicanos, el Día de los Muertos.

Esta festividad se celebra en varios países del mundo, incluida la Argentina, pero no tiene tanto colorido y significado como en México. Allí abundan los esqueletos con hermosos vestidos, los niños comen calaveras de azúcar, la muerte toma un aspecto vital y no es un tabú como en otras culturas, viéndosela como parte de la vida y festejándola como tal.

La llegada de las mariposas monarca en esa fecha las ha etiquetado como los espíritus de los muertos, que llegan para descansar en su último lugar de reposo y para ser recordados por los vivos. Esto ha hecho que a estos diminutos y hermosos seres se les dé un trato especial entre la población, a tal punto que el lugar a donde llegan para hibernar haya sido declarado reserva nacional, con el nombre de “Reserva Especial de la Biosfera Mariposa Monarca”. De esta manera, y sin ningún tipo de intromisión humana que pudiera alterar el ambiente, el bosque puede mantener la humedad y la temperatura adecuadas para que la mariposa pueda vivir en condiciones óptimas.

Es difícil imaginar la cantidad de “espíritus” que descansan durante el invierno en esa reserva, ya que se calcula que por cada hectárea se pueden encontrar diez millones de mariposas, teniendo la reserva unas dieciséis mil hectáreas protegidas.

A pesar que, como todos los grandes misterios de la naturaleza, con el pasar de los años se le van encontrando mayores matices de realidad, sobre todo a través de los descubrimientos científicos, la mitología popular no pierde fuerza y no deja de transmitirse de generación tras generación, así que por muchos años, durante el Día de los Muertos en México, sus habitantes seguirán esperando la llegada de los “espíritus visitantes”.

Copyright © 2012 – 2017 Alberto Díaz Añel

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